miércoles, 27 de mayo de 2015

JUGAR EN LA CALLE

    El grupo "La Cantera" invita a volver a habitar lúdicamente la calle, el encuentro será el sábado 30 a partir del mediodía.
    Allí estaremos, compartiendo esta nueva celebración del juego y los juegos con otros, sumando nuestra presencia y convicción de que ¡todo es mejor jugando!


Nos encontramos allá, festejando juntos el Día Internacional del Juego que se celebra hoy, miércoles 28 de mayo.

domingo, 24 de mayo de 2015

JUGANDO CON LOS "JUEGOS PASEANDEROS"

El sábado 23 de mayo, nos visitó Marta Beltrán, con sus "Juegos paseanderos". Vino con su bolsa llena de tableros enrollados, guardados en un cilindro transparente, que dejaba ver colores y dibujos.
Los desplegó sobre una mesa, y Marta fue mostrando y explicando los modos de jugarlos.



Así, el espacio se fue poblando de fichas movedizas y dados tambaleantes.


A medida que se iban comprendiendo las reglas, se sumaban los compañeros de juego:



La mesa resultaba chica, y nos fuimos instalando en el piso:





En nuestro Postítulo, compartiendo mates y juegos. Buenísimo que estén hechos de hule, ya que no importa si se mojan o se manchan.



Estamos muy agradecidos por la generosidad de la visita, y pronto repetiremos la experiencia lúdica con los "Juegos paseanderos".
Invitamos a conocer a Marta y sus tableros en  Facebook:


lunes, 4 de mayo de 2015

JUGAR Y REPENSAR EL AULA

El sábado 2 de mayo,  aprendimos y jugamos algunos juegos literarios con Manuel Taskar, y rearmamos el aula en la que trabajamos cotidianamente con la arq. Teresa Chiurazzi.

Fue un día de movimiento, desplazamientos y traslados, imágenes, palabras, dibujos, reubicaciones, descubrimientos... en un intento de sumar la experiencia a la teoría desplegada en las clases.

Compartimos algunas fotos de ese día, a modo de relato con imágenes:



















viernes, 1 de mayo de 2015

EL JUEGO DEL HILO

Cuando era chica, uno de los juegos preferidos de la escuela era el del hilo, así, sin nombre. Su nombre se asociaba al material con el que se jugaba, como el elástico o la soga.

En los años transcurridos, ha ido perdiendo vigencia, hasta casi perderse de las memorias de quienes lo jugamos tantas y tantas veces. De este modo, hemos ido también dejado de transmitirlo.

Les propongo, como lo hacíamos en la infancia, elegir y cortar un hilo, hacerle el nudito, enlazarlo en las manos... y a jugar con otros y entre todos recuperar nuestra memoria lúdica.

Para ayudar, dejo este pequeño video que muestra todo el procedimiento, ¡a practicar y llevarlo a la escuela!


¿Ya tienen el hilo en el bolsillo...?
Los esperamos en el Postítulo para empezar a jugar.

martes, 14 de abril de 2015

RELATOS COMPARTIDOS

El juego del retiro con mi abuelo

Relato autobiográfico a partir de la clase del 18 de abril, con la profesora Beatriz López

Cuando era chica, veraneábamos junto con nuestros abuelos. Íbamos a la costa, a San Bernardo, específicamente.

Mi abuelo era un inmigrante español que había escapado de la guerra.  Él hablaba poco; pero a mí, me contaba mucho. ¡¡¡Uy, sí que me contaba!!! Tal vez, por ser la única madrugadora de la casa, era, por puro azar, la acreedora del privilegio de su palabra. Desayunábamos mate cocido y pan con manteca, solos él y yo, en la privacidad de la cocina en las madrugadas de verano. Mientras todos dormían, mi abuelo narraba para mí, una y otra vez, el juego del Palo Enjabonado. Se jugaba en la plaza central de su pueblo. Había que trepar por un palo altísimo clavado en el centro. Estaba todo cubierto en jabón y había que llegar hasta la punta. Relataba que algunos, además de jabón, le ponían grasa al palo; y confesaba qué él y su hermano, sin que los vieran, se llenaban las plantas de las medias con tierra para resbalar menos. El remate de esta historia era, siempre, acerca de aquel día en que ganó el torneo inter-pueblo.

Después íbamos a la playa, a buscar almejas. Y la ceremonia comenzaba: él, de boina beige, alpargatas con medias finitas grises y anteojos, hacía un círculo en la arena con su pala de metal. Ése era el sector a trabajar. (Mi abuelo era un experto en detectar áreas donde había más almejas). También era él quien comenzaba a cavar. Yo lo imitaba, con mi pala de plástico amarilla, hasta que la arena se volvía chirla; entonces, había que seguir con las dos manos. Empezaba lo mejor. El objetivo era sacar almejas, pero mi abuelo me sorprendía atrapando mis dedos en el fondo de nuestro gran pozo. O me hacía creer que había encontrado una almeja, ¡¡y era su dedo!! Durante ese juego de las Escondidas Subterráneas nos perdíamos en el tiempo, en la sensación de arena fría, en la briza con olor a sal, en la risa. Eso sí, al terminar siempre tapábamos el pozo con el “chocolate derretido” en que se había transformado la arena. “Para que nadie se caiga cuando suba la marea”, decía el abuelo.

Un día, con su mano grande y honda en la arena, me contó su gran secreto: que a los 18 años llegó a la Argentina escondido en un barco, que era “eso o la guerra”, y que nunca volvió a ver a su familia. ¡Mi abuelo tenía un talento para decir cosas terribles en un tono narrativamente neutro…! A mis seis años, ignorante del franquismo y sus métodos, le pregunté ingenuidad y calma certera: “¿por qué no volvés ahora? No extrañás?”. “Porque me llevan preso si vuelvo.” “Bueno, escribile una carta a tu mamá y decile que estás bien, que tenés una familia con nietos y todo…”, “Es que, si se enteran en dónde estoy, me vienen a buscar. Los soldados me vienen a buscar…” Su mano en la arena, su mirada en el mar.

Esa tarde, en la playa, jugué con mis amigas a hacer castillos en la orilla. De repente, me reencontré con esa sensación a tierra salina húmeda y fría. Se me ocurrió que mi abuelo, cuando buscaba almejas, llegaba con la mano a tocar a su familia del otro lado del océano. Y probé conocerlos. Adentré la mano, codo, y hasta hombro, en mi pozo de “chocolate derretido”. Y ahí, cuando logré llegar al otro lado del mar, me presenté como “la nieta de su hijo Gerardo”. Y, así, seguí jugando… a conocer otros lugares… a imaginar otras gentes. De repente escuché la voz de mi mamá que me llamaba, hacía gestos mostrándome un cartón de leche Cindor.

Pasaron los años y continué viajando, embriagada por un “placer infinito en esas lagunas pasajeras*.  Con el recuerdo vívido de esa mano grande, mojada y abierta, en la profundidad de la arena.

* Jean Duvignaud, "El Juego del Juego", página 9.

L. Fabiana Parano

domingo, 12 de abril de 2015

2º CICLO PRODUCCIÓN SUSTENTABLE

Como parte de la formación en el marco de la carrera,   nos   parece   relevante   conocer importantes experiencias que se están desarrollando en nuestro país. En este caso, les presentamos a Dina Stasta:


Ella investiga y crea estos maravillosos objetos lúdicos, y comparte sus saberes en los talleres que coordina. 





Aquí pueden ver a Dina contando y mostrando sus proyectos:  



Próximos talleres
Sábado 18 o 25 Domingo 19 o 26 de abril 
15 a 19 hs - Intensivo 4 horas
En Espacio 2º Ciclo - Paternal
Más info e inscripción: 

Dejo su página web, para seguir enterándose de más y más propuestas de 2º Ciclo: 

También su blog: 

En Facebook:


jueves, 9 de abril de 2015